domingo, 28 de abril de 2013

Diferentes

"El zapato que va bien a una persona es estrecho para otra. No hay receta de la vida que vaya bien para todos"
(Carl Gustav Jung; médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo) 


Cada persona es diferente, cada persona es un mundo. Nuestras circunstancias, nuestra personalidad, las personas con las que nos relacionamos determinan cómo somos y qué esperamos de la vida. No estoy de acuerdo respecto a que todos somos iguales. No podemos serlo porque todos no vivimos las mismas experiencias ni nos desarrollamos en los mismos círculos sociales. Todos tenemos una historia y algo que hace que seamos diferentes a los demás.

No tiene sentido que queramos que todas las personas actúen de una forma similar. Algunas maduran mucho antes que otras, y por lo tanto su perspectiva de la vida cambia por completo. La personalidad es fundamental, la mezcla de gustos por las cosas tiene una infinidad de combinaciones. Por ello, cada uno de nosotros está conformado por sus experiencias y por su sello personal, y eso provocará que veamos las cosas de formas muy distintas. Algo que resulta muy enriquecedor, pues nos permite contemplar una misma situación de forma diferente.

Un determinado estilo de vida puede ser muy positivo para alguien, pero no para todo el mundo. Por un lado, hay personas que necesitan recorrer el mundo y vivir aventuras apasionantes constantemente. Por otro, hay otras que buscan una vida más tranquila y sin sobresaltos. Es obvio que estos grupos de personas no podrían tener una vida parecida, pero eso no significa que alguna está equivocada. Ambas posturas son respetables y porque no se esté de acuerdo con una no significa que se malgaste el tiempo.

Cada uno de nosotros tiene una escala de valores en la que fijamos unas prioridades que establecerán el tipo de vida que queremos. Lo importante es saber respetar la escala de los demás aunque sea completamente opuesta a la propia.

En definitiva, y por encima de todo, al final lo esencial es ser una buena persona independientemente de cómo dirijamos nuestro futuro. El tiempo vuela y la vida pasa, pero lo único que permanecerá es la huella que dejamos y eso sólo se consigue siendo fundamental para las personas que nos importan y que queremos.

domingo, 21 de abril de 2013

¿Existen las casualidades?

"Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido"
(Voltaire. Filósofo y escritor francés)


¿Existen las casualidades? ¿Y el destino? ¿Nuestra vida está escrita como una novela o por el contrario las cosas pasan por la forma en la que actuamos? 

Éste es uno de los eternos debates que existen. Algunos pensarán que el destino no existe, que nuestra vida sólo está controlada por nuestras acciones y las de nuestro entorno. Otros, en cambio, considerarán que todo está escrito y que las cosas que nos suceden son por casualidad.

Lo lógico es pensar que somos nosotros los únicos capitanes del barco que toma el rumbo de nuestra vida. Somos lo que decidimos y nada podrá evitar que tomemos una determinada decisión. Yo creo que nuestro comportamiento es el que determina cómo será nuestro futuro, cómo es nuestra vida. Cada persona decide cómo quiere ser y cómo quiere que sea su vida. Sin embargo, hay situaciones en las que podemos dudar de ello.

Todos hemos vivido momentos en los que parece que el destino ha querido actuar en nuestro favor o para nuestra desgracia: una persona que llega a nuestra vida y lo cambia todo, un día en el que parece que todo sale mal, estar en un lugar y en un tiempo determinado...

Estoy convencida de que nuestra vida no está escrita del todo. No podemos pretender quedarnos de brazos cruzados y que las cosas sucedan por arte de magia sin que nosotros hagamos algo al respecto. Sin embargo, sí que pienso que a veces somos recompensados por nuestras decisiones o comportamientos, es decir, que cuando provocamos algunas situaciones también nos ocurren momentos buenos o malos que pueden no tener explicación.

Por ejemplo, si entramos en una librería y allí conocemos a una persona que con el tiempo nos ofrecerá el trabajo de nuestra vida, ¿es casualidad o una mera coincidencia? O si nuestra vida pasa por un mal momento, y conocemos a alguien que hará que nos replanteemos nuestra actitud ante la vida y nos devuelva las ganas de disfrutar, ¿es que el destino ha decidido actuar?

Cada persona tendrá una opinión diferente al respecto, puesto que al fin y al cabo es todo una cuestión de subjetividad. Para pensar sobre ello, os dejo un reportaje de EL PAÍS titulado Las casualidades no existen. Os invito a reflexionar sobre esta cuestión.

¡Os deseo unas buenas casualidades!